American Veteran 07

Oscar C Briceno Dominguez

September 4, 2020

Obituary

Se nos fue nuestro querido padre, hermano, tio, primo y amigo Oscar Claret, tambien conocido como el primo "peluca" "muñuña" y muchos otros sobre-nombres que cada primo le podia poner. El primo Oscar siempre fue el primo esperado, cuando decian "viene el primo Oscar" todos los primos menores estabamos ansiosos de verlo llegar, bien sea para ver el uniforme que vistio con orgullo por muchos años, o por escuchar sus chistes y cuentos de sus andanzas. Lamentablemente su salud se vio afectada por la deficiencia renal, y nuestro Dios decidio que era el momento de ir a reunirse con sus amados padres "La negra" y "Tomas". 

Ver al primo Oscar era verlo al lado de su amada esposa la Prima Alba, con quien tuvo  sus hijos Oscar Daniel y Manuel Alejandro. Alba siempre estuvo a su lado, cuidandolo, viajando y disfrutando de sus dias de jubilacion. 

Desde la distancia le enviamos nuestros mas calidos abrazos, nuestras palabras de consuelo y nuestras oraciones para la prima Alba, los primos Oscar Daniel y Manuel Alejandro, a sus hermanos: Ricardo, Tomas, Yajaira, Leticia, y a todos sus sobrinos y primos. Igualmente hacemos extensivas nuestras palabras de condolencias a nuestro primo Oscar Alejandro. 

Que Dios os provea el consuelo prometido en momentos dificiles de la vida

Con amor

Los Primos Dominguez por el mundo..!!!!

HONOR PARA UN ALTO VUELO
CORONEL (GNV) OSCAR CLARET BRICEÑO DOMÍNGUEZ
(21 NOV 1951 – 04 SEP 2020)
Promoción “Toma de El Callao”
1972-1976
“EL GRAN MUÑUÑA”
Las Mil y Pico de Historias (conocidas)…
 
Trataré de cumplir con uno de los últimos deseos de nuestro Compañero y Amigo, más que Amigo, Hermano.
Fue una de nuestras últimas discusiones, cuando en uno de los deliverys Puerta a Puerta, hace como mes y medio, sentía ya los rigores de su deteriorada salud, me recibe con esta frase: “Compadre, ya está decidido, usted dirá unas palabras si llegare a pasarme algo que me haga partir”. Por censura no puedo decir lo que le respondí, pero por tal causa se debió el regaño que le di. Porque siempre aposté y rogamos con fe, por su recuperación. Para mí era impensable que nos dejara tan pronto.
Ya hoy es otra la historia. Triste, dolorosa. Con el sentimiento que no me permitía ver con claridad lo que escribía y con el pensamiento entretenido en las innumerables facetas que con El Gordo Muñuña, nos tocó como profesional y familiar, compartir, vivir. Desde pasarlo casi a remolque en el Embalse de Agua Fría, durante El Curso Lince, por su característico estilo de “nado profundo”, pasando por nuestro Pronunciamiento en Altamira (como alguien dijo esa noche, cuando subíamos la tarima y lo vieron a él, junto a cuatro coroneles más: Vergaaa, La Guardia sí es arrecha, hasta el Capellán se pronuncia…); hasta hoy cuando nos corresponde despedirlo de este plano terrenal. Confieso, que fue la única vez que lo vi prácticamente rendirse, ante el irrebatible destino que sólo Dios nos tiene reservado. Porque fue un luchador, un guerrero incansable.
¿Pero saben qué…? Él se convirtió, junto a otro compañero: Artemio, en una Referencia de Espíritu de Superación para los demás integrantes de nuestra Promoción “Toma de El Callao”. Si ellos podían hacerlo, nosotros aún más, muchos no pudieron, pero ellos sí pudieron, él sí pudo y pudimos nosotros junto con él. Allí están como testigos imperecederos Las Promociones Mata de La Miel, Toma de Las Flecheras y Toma de Puerto Cabello y demás instructores de Planta de nuestra Alma Mater. De ahí comienza el aprecio y respeto, que comenzó a forjar lo que hoy se traduce en el Reconcomiendo de quienes cultivaron su amistad o simplemente trabajaron con él.
Desde el 13 de agosto del ´72, hasta el 4 de septiembre del 2020, 48 años, dos tercios de vida, fue mucho el trecho recorrido para forjar esta hermandad. Y no solamente conmigo. Enumerar las llamadas recibidas en mi teléfono, sin contar las llamadas a sus familiares, tanto de compañeros, especialmente de superiores y de subalternos, desde diversas partes donde se encuentre alguien que haya tenido la oportunidad de conocerlo, nos llevaría todo un día. Y cada uno de ellos con un cuento, anécdota, tremenduras del Gran Muñuña o agradeciendo algún favor que él desinteresadamente hacía; como la mayoría lo conoció.
Permítanme en este momento, transcribir apenas dos frases, tomadas al azar, de las tantas recibidas de amigos de Muñuña, amigos, casualmente superiores en grado y antigüedad, para que se las hiciera llegar a la familia Briceño Domínguez y Martínez:
” La vida se nos va entre los dedos, pero queda lo que hicisteis, lo que lograste y lo que te permitió clavar en el camino, las muestras de que no fuiste uno más, sino que fuiste el más, el lleno de propósitos, el que aró en las arenas del tiempo”.
Otro
“Para su entorno familiar, la fortaleza de asimilar los designios de Dios y para los miembros de su Promoción, mi solidaridad, entendiendo que ahora más que nunca, su vigencia discurre en su legado que supo labrar a lo largo de su existencia”
 
Aquí quisiera detenerme y pedirles por favor, que detrás de tanta tristeza (con razón), por su Partida, lo recordemos por su Entrega como Amigo, el que nunca le negaba un favor a nadie, aunque no tuviese tiempo y el que, a cada instante de la vida junto a él, le sacaba el momento más tragicómico, anecdótico o causante de algún chiste maracucho, que era su especialidad.
Casi un Cura, a la hora de bautizar con un Sobrenombre a cualquiera: Para los de pequeña estatura: “Chichón de piso”, para los que fastidiaban o ladillaban mucho: “zapato con tacón a´lante, subiendo por una calle llena de piedras” y así toda una enciclopedia maracucha podríamos llenar (Por favor no se consideren aludidos, nada en serio, vainas del Muñuña)
Pero igual era innegable el Amor a su Familia, su Esposa Alba, sus hijos Oscar Alejandro, Oscar Daniel y Manuelito, como a él le gustaba llamarlo. Era la propia Gallina Clueca con ellos. Razones y circunstancias más que conocidas, obligan a dos de ellos, a partir del país. Su gran dolor, que estoicamente llevó a cuesta hasta su ultimo día, pero que los hizo comprometerse a no regresar pasara lo que pasara, aun pudiendo hacerlo, porque su partida auguraba un mejor y más seguro destino y futuro para ellos. Hoy lloran su dolor a la distancia, pero nunca los separó el corazón. Largas llamadas, con lloriqueos incluidos y otras con “Regaños y Jaladas de oreja”, recordándoles que él era el Gallo, pero nunca dejó de ser La Gallina Clueca.
El tiempo no permite seguir, las emociones se entrelazan con el dolor de tan sentida pérdida. Cierto, pido recordarlo tal como fue, con su humor a flor de piel, con el particular respeto para con el superior, pero que al menor descuido le deslizaba sus maracuchadas, pero sin duda el sentimiento de tan dura partida te lleva a que la voz se quiebre por momentos.
Estimados amigos todos. Tanto los aquí presentes, como los que de corazón sabemos que no pudieron estar, pero igual quisieron a Oscar Claret; en nombre de su Esposa Alba, sus hijos Oscar Y Manuelito, con Oscar Alejandro aquí presente, de toda la familia Briceño Domínguez y Martínez, de su Promoción Toma de El Callao, de sus amigos por siempre, queremos agradecer su invalorable apoyo emocional para mitigar el momento de celebrar el encuentro de Oscar Briceño, nuestro Gran Muñuña, con sus viejos, quienes partieron hace un tiempo, reencuentro que lo hará bajo la tutela de Dios Todopoderoso, quien lo resguardará con la Paz Eterna.
Un alto vuelo celestial, para nuestro Valiente Oscar Claret Briceño Domínguez, Coronel de su amada Guardia Nacional de Venezuela, de la que siempre se sintió orgulloso.
Dios te Bendiga y desde arriba guía los pasos de quienes aquí llenaste de alegría, humor, favores y cosas buenas. Ese es tu Legado. De Maracaibo a Caracas, de Caracas a EEUU y Portugal, siempre con tus Águilas del Zulia.
 
Fuiste mi Pana del Alma, Mi Amigo incondicional, en las buenas y en las malas donde te vi cara a cara, a pesar de los riesgos, amistad como con muchos de los que hoy están y otros que no pueden estar despidiéndote, pero que igual lloran tu Partida. Fuiste el hermano que conocí ya un poco crecido, un poco bastante robusto, ese con el que compartía la media Carpa durante las maniobras en La Hacienda La Culebra.  Hoy te digo Hasta Luego. Gracias por haber estado donde y cuando te necesité.
Vuela Oscar Claret, elévate Briceño Domínguez, y desde la celestial altura, haznos sonreír cual Muñuña, en los momentos difíciles.
 
Hasta luego Hermano. Dios te Bendiga.
Mil Gracias.
Amén, Amén.
 
Atte: Coronel (GNV) Oscar Silva Hernández
 

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